Aceptar o renunciar a la herencia. Abogados Testamentos y Herencias

Llegado el momento, los herederos deberán decidir aceptar o renunciar a la herencia.  La aceptación puede hacerse de forma expresa o tácita, sin embargo la renuncia deberá ser expresa y formalizada en documento público, y las dos decisiones serán irrevocables, de forma que se decidirá ser heredero o no con todas las consecuencias sin que exista la posibilidad de vuelta atrás.

En cuanto a la aceptación, tendremos dos opciones para aceptar la herencia: pura y simplemente, o a beneficio de inventario.

Si optamos por la aceptación pura y simple, el heredero asumirá todas las deudas del causante, respondiendo no solamente con el patrimonio heredado, sino también con el suyo propio.

Por su parte, en caso de aceptar a beneficio de inventario, el heredero solamente responde de las deudas con los bienes que ha heredado, de forma que no responderán los bienes propios.

En cuanto a los impuestos, aceptar una herencia está sujeto al impuesto de sucesiones, el cual tiene un tratamiento muy diferente en cada Comunidad Autónoma. En cualquier caso su base imposible se fija en base al valor neto de la herencia, es decir, estará integrada por el activo menos el pasivo de la herencia (bienes menos cargas y deudas deducibles). El impuesto deberá ser liquidado en el plazo de 6 meses desde el fallecimiento del causante.

 

La Partición de la herencia

Una vez que los herederos adoptan la decisión de aceptar la herencia, deberán realizar un conjunto de trámites con la finalidad de que los bienes pasen a integrar su patrimonio, siendo el primero de ellos la identificación de todos los herederos y el segundo la localización de los bienes y posibles deudas que integran la herencia.

La documentación que debemos reunir será el Certificado de defunción, El certificado del Registro de Actos de Última Voluntad (que nos indicará si la persona hizo testamento y donde encontrarlo, ya que en caso de que haya testamento debemos solicitar una copia del mismo).

En defecto de testamento, habrá que realizar una Declaración de herederos para identificar a las personas herederas.

Una vez identificados a los herederos y el caudal hereditario se realiza la partición de la herencia por los herederos y legatarios, debiendo tenerse en cuenta que en caso de que uno de los herederos no esté de acuerdo con el reparto propuesto y no quiera firmar, no será posible la firma y habrá que acudir al juzgado para que se realice la partición de forma contenciosa.

La figura del contador-partidor.

La designación de contador partidor por parte del causante en su testamento puede ser muy útil, ya que será la persona encargada de hacer la partición y decidir que bienes se adjudican a cada heredero, de forma que su intervención puede evitar tener que ir al juzgado para hacer la partición, si bien, en caso de no estar de acuerdo con su decisión los herederos disconformes podrá igualmente acudir al juzgado con posterioridad.

Otra cuestión a resolver al realizar la partición que se da en caso de que el fallecido estuviera casado en régimen de gananciales, será la la liquidación de la sociedad conyugal, ya que será necesario determinar que bienes corresponden al cónyuge viudo por su mitad en esta sociedad, y que otros formarán parte de la herencia.

Cómo hacemos el reparto de los bienes

En cuanto a los bienes gananciales, habrá que concretar qué bienes se queda el viudo en pleno dominio y cuáles forman parte de la herencia del fallecido.

Por otra parte, debemos tener en cuenta la figura de La colación. La colación se refiere a  las donaciones hechas por los padres a los hijos durante su vida, estas donaciones son anticipos de la herencia y los hijos que las recibieron ahora percibirán la herencia reduciendo el valor de lo que se les ha donado. En resumen, salvo disposición expresa en contrario,  los regalos en vida, son anticipos de la herencia, de forma que lo donado deberá computarse para hacer los lotes entre los herederos.

Una vez que hemos realizado la liquidación de la sociedad de gananciales y contabilizado las donaciones (anticipos de la herencia), podremos proceder al reparto entre los herederos, siendo necesario que todos los  herederos estén de acuerdo sobre los lotes de bienes que les corresponden, para lo que deberá ser respetada la voluntad del testador.

Este reparto y conjunto de operaciones se redactan en el llamado cuaderno particional, que podemos hacer de forma privada o bien elevarlo a escritura pública.

 

En cuanto al Impuesto de Suceciones, deberán pagarlo los herederos o los legatarios y su cuantía depende del valor de lo heredado, de forma que estamos ante un impuesto progresivo, debiendo tenerse en cuenta que varios aspectos, como el grado de parentesco con el causante, el patrimonio del propio heredero y la propia naturaleza de los bienes (vivienda familiar, empresa etc) influyen de forma determinante en su cuota a pagar.

No debemos olvidar que hay 6 meses para presentar  la instancia para pagar el impuesto desde el fallecimiento.

 

 

 

 

 

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